Prensa MRC Group & FESMRC | Oficina del CEO Internacional | Oficina del Chairman Información sobre Economía Global y Socio Política. La era del Siglo XXI se ciñe entre la necesidad y la urgencia, pero también entre la distribución inadecuada de capitales, la falta de cultura, educación, la pérdida de los valores sociales no relacionados con la religión y la familia, que en todos los casos han sido cumbre de un modelo, que en verdad era, nocivo para la estructura social, tanto desde el pequeño detalle hasta la maximización del mismo, al punto tal que hemos llegado a elevar el criterio de familia y religión hasta naturalizarlo. Entre el desempleo, la pérdida de capacidades académicas claramente irrecuperables, incoamos al fin una lucha entre la supervivencia, la vida, o el desastre que hemos maquetado para nosotros mismos y al que tristemente nos acostumbramos a obedecer, seguir e incluso asentir. El desplome de la economía global no es otra cosa más allá de una situación de fácil resolución con tendencias complejas, es decir, abrogamos antiguos sistemas laborales y educativos que aparentan estar en contra de las necesidades sociales, pero no incorporamos mejoras, sino una desestructura apantallada en estructura, que intenta, precariamente, imitar lo preconcebido y allí comienza el desastre. En palabras más simples, la resolución de " 2+2 = 4 " puede complicarse tanto, que al fin y al cabo para indicar este resultado vamos a decir que 1+1+2*1 es = 4 si y solo si, un valor nulo de características específicas como el 0 no se interpone detrás del cuatro o delante de él con el surgimiento de una coma y "bla bla bla", el mismo "bla bla", de la política, del incremento de precio, de la caída de los mercados y de todos los aspectos que implican la necesidad de sostener un mundo global en las telas de la pobreza con impresiones de igualdad y equidad. Somos iguales, Todos Juntos, Vamos por la Victoria, así como muchos otros Slogans han superado la identidad de las personas de Sudamérica, ya no importa tener una vida de estabilidad, buena educación, intereses, hobbies, una actitud positiva acaecida de la vida en sí, el trabajo, la casa, el auto, el deporte de la familia y de los hijos, el espacio de cultura e investigación, el ámbito de recreo, las vacaciones, y más, todo eso ha sido suspendido por sobre lo que la pobreza de mente y espíritu, que se ha formado con culpas del pueblo también, se ha tornado en "Slogan + dame dinero", haciendo todo lo otro irrelevante, no para la clase rica y dominante, sino para la clase media que alguna vez dominó, y sola, perdió el dominio de su posición por la Banalidad de su propia situación. Todos en Sudamérica han oído que se Hunde, pero nada se Hunde por tanto tiempo, en realidad, solo se agrieta, desmorona, desgasta, oxida y termina por desaparecer aquello que alguna vez se hundió y jamás salió a flote, excepto por los ideales, nada claros debo decir, de una sociedad que solo creyó lo que quiso creer pero que nunca tuvo la valentía e inteligencia para pedir pruebas de ello. Esto, es el amoral campeón del mundo moral. Si la educación y la inteligencia que tanto Sudamérica hace referir, esta se vería en el refinamiento de las ciencias, la cultura y la educación, empero, se observa en detalle todo lo contrario, una triste corriente que siquiera conoce el desenlace de su propia existencia, es decir, "Sudamérica se Hunde" solo porque nadie en toda la masa de millones que la compone y que forma sus clases más grandes, tiene el conocimiento, o la capacidad intelectual para comprender que aquello que se hunde es corroído por el agua, desintegrado en partes más pequeñas que ya no pueden volver a ser un todo, el material hundido pierde fuerza y se dobla, se desgrana lentamente, pierde su color y estructura, la historia de quien construyó esa cultura antes flotante ahora yace donde nadie puede verla, más allá de su enormidad, no es más que un punto en un espacio insignificante, entonces, no podemos decir que nos seguimos hundiendo si somos inteligentes, solo estamos viviendo las consecuencias del desaparecimiento, a lo que estamos destinados, tan solo a perdernos. No cabe duda que las colas de desempleo, los graduados sin estudio y los estudiantes sin saberes son el nuevo modelo de la realeza sin corona sudamericana, la clase rica y fuerte que tuvo la inteligencia suficiente y la suerte necesaria de encontrar unos pobres sueltos que rondan por las piedras que alguien llamó calles y viven en los pulgueríos y treinta metros cuadrados sudamericanos que alguien alguna vez, llamo hogares. No cabe duda que la sociedad está perdida cuando nadie se interesa. Cuando la pobreza es regla, cuando los valores del disvalor se vuelven hermanos del propio altar, es el momento en el que solo podemos mirar hacia adelante y saber que nuestra mente siempre creerá en los valores que desde un primer momento estuvieron mal, creeremos que el desempleo, el estudiar de apuntes, faltar a las clases y aprobar sin haber abierto una página, es correcto; que somos profesionales de apuntes y no de libros, que somos hombres ecológicos y veganos porque no podemos comprar propiedades ni carne, que somos los amos de la modernidad, en bicicleta y monopatín porque no podemos acceder a un auto, a sus costos, a su mantenimiento y si accedemos somos los reyes de la picardía, porque le ganamos a las millonarias petroleras colocando gas en nuestros autos, todo lo cual lo justificamos como esas acciones que nos definen y oculta a completa luz, todo aquello que no nos animamos a reclamar. Sudamérica no se Hunde, Sudamérica se desploma desde un recién nacido, hasta el último abuelo en pie. Prensa MRC Departamento de Filosofía, Sociología y Arte Departamento de Antropología y Antropología Social Fundación ESMRC www.fesmrc.org